Coinversión por el Trabajo Digno, inclusión laboral con impacto real

Más de 57,000 personas en México han transformado sus vidas gracias a la Coinversión por el Trabajo Digno, una iniciativa de la sociedad civil que conecta a poblaciones en situación de vulnerabilidad con empleos formales, oportunidades de estudio y autoempleo en 25 estados de la República.

El esfuerzo colectivo, respaldado por Fundación Monte de Piedad, Fundación Coppel, Fomento Social Banamex, Accenture y EMpower, cumple cuatro años de operación y demuestra que invertir con propósito no solo es posible, sino urgente para construir un futuro laboral más justo.

Resultados medibles

Durante este periodo, los resultados han sido contundentes:

  • 26,191 personas lograron insertarse en el mercado laboral.
  • 14,276 accedieron a empleos formales.
  • 4,410 emprendieron en autoempleo.
  • 12,294 continuaron sus estudios, rompiendo ciclos de exclusión educativa.

Además, los participantes reportaron un aumento promedio de 45% en sus ingresos acumulados desde 2022, lo que impacta directamente en la calidad de vida y dinamiza la economía local.

Jóvenes como protagonistas

En México, 11.8 millones de jóvenes carecen de un trabajo digno, de los cuales 6.9 millones laboran en condiciones precarias y 4.9 millones están fuera del sistema educativo y laboral. La situación es aún más compleja para las mujeres: ocho de cada 10 enfrentan este rezago.

Frente a esta realidad, la coinversión tiene como meta principal beneficiar a los llamados jóvenes oportunidad –personas entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan–, además de incluir a personas con discapacidad, migrantes, refugiados y quienes están en proceso de reinserción social.

La inclusión laboral también responde a un desafío mayor: en México existen más de 20 millones de personas con discapacidad, el 16.5% de la población. “Se trata de una estadística a la que todos tarde o temprano nos vamos a asomar porque vivimos cada vez más años”, advirtió Katia D’Artigues, periodista, presidenta y directora General de la organización Yo También.

Ante este panorama, iniciativas como la coinversión marcan la diferencia al abrir oportunidades de desarrollo y reducir la exclusión.

Beneficiarios de las iniciativas durante un panel de discusión sobre el impacto de la Coinversión por el trabajo digno, moderado por Katia D’Artigues.

Historias que transforman

Las cifras se reflejan en historias como la de Citlali Diego Jiménez, beneficiaria de Fundación Villlar Lledias I.A.P. (Ilumina), originaria de Oaxaca, quien enfrentó el reto de perder la vista. “Para mí lo más difícil fue realmente aceptar la discapacidad… el término que va de la mano con mi discapacidad es adaptarme”, relató.

Gracias a Ilumina, encontró un espacio donde se reconocen sus capacidades:

“Esta etiqueta de eres persona con discapacidad es lo que menos resalta, sino resaltar más el potencial, la habilidad que cada persona tiene”, dijo Citlali.

Hoy se visualiza impulsando proyectos comunitarios y usando la tecnología para capacitar a otros.

La experiencia de Jonathan Murillo, migrante hondureño y beneficiario de Casa Alianza, refleja también el alcance de la coinversión. “Me considero una persona que ha tenido un camino difícil, pero lo he sabido tratar”, compartió.

En Casa Alianza completó su bachillerato en seis meses y se formó en oficios y administración. “Me ofrecieron la oportunidad de venirme a la Ciudad de México a la Fundación Casa Alianza y dije: ‘Vamos a darme la oportunidad’”. Hoy estudia ingeniería en computación en el IPN y sueña con dedicarse a la inteligencia artificial.

Representantes de los aliados que impulsan las iniciativas acompañados con algunos beneficiarios.

Voces que impulsan el cambio por el trabajo digno

“Impulsar el trabajo digno no significa únicamente abrir vacantes, sino brindar un acompañamiento integral que combina contención emocional, fortalecimiento de competencias y vínculos reales con el sistema productivo”, destacó Vanessa González Deister, directora de Fomento Social Banamex.

Por su parte, Vanessa Caldera, gerente de Desarrollo Económico y Social de Fundación Coppel, subrayó: “La verdadera movilidad social se construye cuando se accede a un empleo con ingresos y oportunidades dignas. Esta iniciativa ha demostrado que la colaboración entre sociedad civil, sector privado y comunidades genera cambios reales”.

Desde Fundación Monte de Piedad, Karla Caballero Arista, subdirectora de Programas Asistenciales, afirmó: “El trabajo digno es el motor que transforma vidas y comunidades. No sólo creemos en el poder de las oportunidades, sino en la urgencia de multiplicarlas y hacerlas accesibles para más jóvenes”.

Finalmente, Mireille Posse, Oficial de Programas Senior para América Latina de EMpower, puntualizó: “Las alianzas son clave para impulsar cambios sostenibles. Creemos en el poder de la colaboración para potenciar a las juventudes e invertir en entornos habilitadores para quienes han sido sistemáticamente excluidas”.

Un esfuerzo con visión global

La Coinversión por el Trabajo Digno está alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico, particularmente con la meta 8.6, enfocada en reducir el número de jóvenes sin empleo ni formación.

La estrategia consiste en canalizar financiamiento y asistencia técnica a 41 organizaciones locales, fortaleciendo sus metodologías y permitiéndoles ofrecer formación laboral, atención psicoemocional, orientación vocacional y vínculos reales con el sector productivo.

Dignidad que transforma comunidades

Cada historia de empleabilidad representa también una historia de dignidad. Como señala la iniciativa, “un empleo digno cambia una vida; una vida transformada cambia a toda una comunidad”.

En cuatro años de operación, la coinversión ha demostrado que las juventudes no son un problema, sino la solución para el futuro de México. Su modelo de colaboración es prueba de que la inclusión no es un discurso, sino una práctica que transforma trayectorias y reduce desigualdades.

author avatar
Marisol García Fuentes