Hablar de futuro, tecnología y emprendimiento es hablar de Peter Diamandis. El fundador de Singularity University y uno de los principales promotores del pensamiento exponencial sostiene que el mayor obstáculo para emprender no es la falta de recursos, sino la mentalidad desde la que se construyen los negocios, especialmente en economías emergentes.
Al reflexionar sobre los emprendedores latinoamericanos, el también fundador y presidente Ejecutivo de la Fundación XPRIZE es directo: el primer cambio no es tecnológico, es cultural.
“Uno de los cambios de mentalidad más importantes es aceptar que fracasar está bien. Los emprendedores deben tener permitido fallar, aprender e intentarlo de nuevo”, afirma Peter Diamandis.
Para él, esta visión ha sido clave en el ecosistema emprendedor estadounidense, donde el fracaso se entiende como experiencia, no como un estigma.
Del enfoque en la tecnología al enfoque en el problema
Entrevistado en el marco del WOBI México, Peter Diamandis destaca que otro de los errores más comunes es enamorarse de la tecnología antes de comprender el problema que se quiere resolver.
“Hay que empezar enfocándose en el problema y no en la tecnología. La tecnología siempre cambia, pero si entiendes profundamente el problema, puedes usar la tecnología más reciente para resolverlo”.
El enfoque correcto, añade, permite adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos sin perder el rumbo del negocio. Para ello, escuchar al cliente y estar dispuesto a modificar el modelo es indispensable.
“Se trata de iterar rápido, hablar con los clientes, aprender de ellos y estar dispuesto a cambiar tu negocio”.
Pensamiento exponencial sin grandes inversiones
¿Cómo puede una Pyme innovar sin grandes presupuestos? Para Peter Diamandis, la clave está en atreverse a pensar distinto.
“El día antes de que algo sea un gran avance, parece una idea loca. Si no parecía una locura ayer, no sería un breakthrough hoy”, explica.
La reducción drástica de costos tecnológicos ha democratizado la innovación. Asegura que actualmente, pequeños equipos o incluso estudiantes pueden desarrollar soluciones que antes solo estaban al alcance de grandes corporaciones.
“El costo de escribir software, diseñar servicios o productos con IA es increíblemente bajo. Eso permite experimentar y probar ideas que antes se consideraban imposibles”.
La pregunta que propone no es cómo mejorar un 10%, sino cómo hacerlo 10 veces mejor.

Las metatendencias que marcarán la próxima década
Desde su experiencia en Singularity University, Peter Diamandis identifica múltiples fuerzas que transformarán industrias completas. Entre las más relevantes destaca el avance acelerado de la inteligencia artificial.
“Cada empresa tendrá que ser una empresa AI-first. Si no lo eres, alguien que sí lo sea te va a disrumpir”.
A esto se suma la llegada de robots humanoides, la expansión de la longevidad humana, la reinvención de la energía, y una nueva generación de realidad aumentada que, según Diamandis, reemplazará al teléfono móvil.
“Vamos a llevar nuestros dispositivos de comunicación en la cabeza. Verán lo que ves, oirán lo que oyes y te ayudarán a aprender o trabajar”.
La educación, advierte, también cambiará radicalmente en los próximos cinco años.
Privacidad, abundancia y liderazgo
Sobre la privacidad, Peter Diamandis es contundente: “Creo que la privacidad murió hace mucho tiempo. Tenemos la percepción de privacidad, pero no estoy seguro de que exista realmente”.
En contraste, se muestra optimista sobre el acceso futuro a salud, educación y movilidad. “Estamos entrando en una era de abundancia, donde tanto los más pobres como los más ricos tendrán acceso a la mejor salud y educación a través de la IA”.
El propósito como eje del emprendimiento
Para Peter Diamandis, más allá de la tecnología, el factor decisivo del liderazgo es el propósito. “¿Cuál es tu propósito como emprendedor, como CEO? No es solo ganar más dinero. ¿Por qué estás aquí?”.
Por eso cita a Mark Twain para reforzar su punto: “Hay dos días importantes en la vida de una persona: el día en que nace y el día en que descubre por qué”.
Las empresas también deben operar con propósito, porque el talento busca impacto, no solo rentabilidad. Por eso asegura: “Los mejores emprendedores quieren hacer algo significativo en la Tierra”.





