Cuando se habla de bienestar, es común pensar en alimentación, ejercicio o descanso físico. Sin embargo, pocas veces se pone al centro al órgano que hace posible aprender, recordar, tomar decisiones, sentir y conectar con el entorno: el cerebro.
Cuidar tu cerebro no debería verse como una preocupación lejana ni exclusiva de ciertas etapas de la vida. Su salud participa en funciones motoras, sensoriales, emocionales y cognitivas, por lo que atenderlo todos los días puede contribuir a una mejor calidad de vida.
“Cuidar la salud del cerebro empieza con decisiones cotidianas. Una alimentación correcta, un descanso adecuado y mantener la mente activa son hábitos que pueden contribuir al bienestar cognitivo y emocional de las personas a lo largo de la vida”, señaló Ana Villarreal, gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.
Alimentación con DHA para nutrir el cerebro
Una alimentación adecuada es clave para el funcionamiento del organismo. En el caso del cerebro, nutrimentos como vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos omega-3 desempeñan un papel relevante.
Entre ellos destaca el DHA, ácido docosahexaenoico, un tipo de omega-3 presente en las membranas neuronales y relacionado con la comunicación entre neuronas.
El cerebro humano está compuesto casi en 60% por grasa, y los ácidos grasos forman parte de su estructura y funcionamiento. En términos sencillos, el DHA ayuda a que las células cerebrales mantengan una estructura flexible y funcional, lo que favorece procesos vinculados con aprendizaje, memoria y adaptación.
Para contribuir a mantener niveles adecuados de DHA, se recomienda consumir pescado graso como salmón, sardinas o atún una o dos veces por semana. También puede encontrarse en mariscos como camarón, almejas y ostiones, así como en alimentos fortificados adicionados con este ácido graso.
Dormir bien también es cuidar tu cerebro
El descanso no es solo una pausa. Durante el sueño, el cerebro consolida la memoria, regula emociones, mantiene la atención y recupera el rendimiento cognitivo.
Dormir poco puede afectar funciones cotidianas como el estado de alerta, la memoria de trabajo y la capacidad para realizar tareas complejas. Incluso dormir entre cuatro y seis horas por noche puede generar un déficit cognitivo acumulado con el paso de los días.
Para favorecer un descanso reparador, se recomienda dormir entre siete y ocho horas diarias, mantener horarios regulares, procurar un ambiente tranquilo y evitar pantallas antes de dormir. La luz azul de los dispositivos puede interferir con la producción de melatonina, hormona que ayuda al cuerpo a iniciar y mantener el sueño.
Mantener la mente activa
Cuidar el cerebro también implica desafiarlo. Actividades como leer, aprender un idioma, practicar música, cocinar algo nuevo o resolver juegos de lógica pueden estimular la memoria, la atención y la capacidad para resolver problemas.
Estas prácticas favorecen la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear, reforzar y reorganizar conexiones neuronales.
También ayudan los vínculos sociales y la actividad física, ya que el movimiento contribuye al equilibrio emocional y al bienestar cerebral.
Pequeños ajustes en la rutina diaria pueden convertirse en una forma sencilla de procurar la salud cerebral a cualquier edad. Alimentarse con conciencia, descansar lo suficiente y mantenerse mentalmente activo son decisiones cotidianas que pueden ayudar a vivir mejor desde el presente.
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