Cocinar para liderar: el nuevo team building empresarial

En un mundo laboral donde la productividad ya no depende solo de procesos eficientes, sino de la calidad de las relaciones humanas, las empresas mexicanas están encontrando un espacio inesperado para fortalecer a sus equipos: la cocina.

Y no, no se trata de una moda pasajera. El team building gastronómico se está convirtiendo en una de las experiencias más poderosas para mejorar la comunicación, la empatía y el liderazgo dentro de las organizaciones.

De acuerdo con OCCMundial, más del 70% de las compañías en México identifica como su mayor reto interno la falta de comunicación y trabajo en equipo. Además, el 52% de los colaboradores considera urgente que las organizaciones inviertan en actividades que mejoren el clima laboral.

En ese escenario, los talleres de cocina para empresas están tomando un papel protagónico.

La cocina: donde el liderazgo se vuelve una experiencia real

A diferencia de un curso tradicional, un taller culinario obliga a salir de la zona de confort.

Los participantes llegan con un temor familiar: equivocarse. Lo mismo que ocurre al liderar un proyecto, tomar decisiones o enfrentar los retos del día a día empresarial.

“Muchos llegan sin experiencia culinaria y con miedo a fallar, igual que en su vida profesional. Pero al cocinar en equipo descubren que el error es una oportunidad para innovar”, explica Jeannine Masson, Head of Growth & Innovation en ASPIC Instituto Gastronómico.

Jeannine Masson, Head of Growth & Innovation de ASPIC Instituto Gastronómico

En cada sesión, los equipos trabajan bajo presión, con roles definidos —líder de cocina, coordinador de tiempos, responsable de presentación— y con un objetivo concreto: preparar un menú completo.
La dinámica reproduce la vida corporativa:

  • comunicación clara,
  • organización estratégica,
  • liderazgo colaborativo,
  • gestión del tiempo y recursos.

Un jurado de chefs evalúa sabor, presentación, ejecución y, sobre todo, cómo se comunicó y organizó el equipo. El aprendizaje no solo termina con un diploma: se refleja después en la oficina.

Team building que impulsa culturas laborales más fuertes

Los datos lo confirman: los equipos con mayor compromiso son 21% más productivos y 17% más rentables, según Gallup.
En un país con una rotación laboral cercana al 38%, actividades como estas dejan de ser un “bonito detalle” y se convierten en estrategias esenciales para retener talento.

Cocinar juntos funciona porque rompe jerarquías, reduce tensiones y abre espacios de conversación genuina. Cada integrante aporta algo: creatividad, coordinación, intuición, escucha.
Y eso no solo transforma el platillo final, sino la manera de trabajar.

En un momento donde México necesita líderes más humanos, empáticos y resilientes, ponerse un mandil se convierte en un acto simbólico: liderar desde la colaboración, no desde el control.

Porque, igual que en la cocina, los grandes proyectos —y las grandes empresas— se construyen cuando cada persona aporta su mejor ingrediente.

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Redacción