Integrantes de la Sinfónica juvenil de Tijuana tocando música para prevenir la violencia

¿La música puede prevenir la violencia?

Hay sonidos que permanecen mucho después de que termina el concierto. No son únicamente notas musicales: son la experiencia de haber escuchado al otro, de haber encontrado un lugar dentro de un proyecto común y de descubrir que cada persona importa para alcanzar un objetivo compartido. En tiempos marcados por la polarización y la violencia, esto adquiere un valor que trasciende el escenario.

Un ensayo orquestal obliga a practicar algo que hoy parece cada vez más escaso: escuchar. Ningún instrumento puede imponerse sobre los demás durante toda una obra. El violín necesita del ritmo de la percusión; los metales dependen de la precisión de las cuerdas y cada integrante comprende que el resultado colectivo sólo es posible cuando existe colaboración.

Por esa razón, las orquestas forman mucho más que músicos. Forman personas capaces de convivir, respetar acuerdos, asumir responsabilidades y reconocer que el talento individual alcanza su mayor expresión cuando se pone al servicio del conjunto.

Esa convicción guía el trabajo de la Sinfónica Juvenil de Tijuana, la cual forma parte de Tijuana Innovadora, movimiento social encabezado por José Galicot Behar. Cada ensayo reúne a niñas, niños y jóvenes con historias distintas que encuentran en la música un espacio de pertenencia. Detrás de cada partitura se desarrollan disciplina, perseverancia, confianza y trabajo colaborativo, habilidades que permanecen mucho después de bajar del escenario.

Lo vemos en quienes llegan con la intención de aprender un instrumento y terminan descubriendo una vocación; en madres y padres que buscan una actividad formativa para sus hijos y encuentran una comunidad; en jóvenes que aprenden a escuchar antes de responder, a confiar en los demás y a comprender que el éxito colectivo también depende de ellos. A veces, una oportunidad para tocar un instrumento cambia mucho más que una tarde: puede cambiar el rumbo de una vida.

Cultura para reconstruir vínculos comunitarios

La experiencia de la Sinfónica Juvenil coincide con lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha sostenido durante años: la cultura y la educación fortalecen la cohesión social y ayudan a prevenir la violencia al reconstruir los vínculos comunitarios.

La cultura no sustituye a las políticas de seguridad pública, pero fortalece factores que ayudan a prevenir la violencia, como la confianza, el sentido de pertenencia, la convivencia y la identidad. En una ciudad como Tijuana, caracterizada por su dinamismo y por la llegada constante de personas provenientes de distintos lugares, construir comunidad representa uno de los mayores desafíos.

Por ello resulta indispensable ampliar la conversación sobre la prevención. Con frecuencia pensamos en patrullas, leyes o infraestructura, todos elementos necesarios. Sin embargo, también conviene mirar hacia aquellos espacios donde una niña descubre que puede tocar un violín, un adolescente encuentra un grupo al cual pertenecer o una familia vuelve a reunirse para escuchar un concierto.

La seguridad también se construye cuando existen oportunidades para convivir, crear y desarrollar talento. Porque una comunidad que aprende a escucharse no sólo interpreta mejor una obra musical; también encuentran mejores formas de resolver sus diferencias, fortalecer sus vínculos y construir un futuro donde la esperanza tenga más fuerza que la violencia.

Esta columna fue escrita por Jorge Soto, Director de la Sinfónica Juvenil de Tijuana.

author avatar
Jorge Soto Director de la Sinfónica Juvenil de Tijuana.
Director de la Sinfónica Juvenil de Tijuana.