En México, la innovación no solo se imagina: se construye. Jóvenes ingenieros del Tecnológico de Monterrey desarrollaron la primera demostración funcional en América del protocolo Standard Robot Command Interface (SRCI), un avance que promete cambiar la manera en que conviven y se coordinan los robots en la industria.
Este logro —impulsado junto a Siemens y Universal Robots— soluciona un reto histórico de la manufactura: que cada robot “hable” un lenguaje distinto, complicando la integración, elevando costos y frenando la automatización.
Ahora, gracias al SRCI, distintos robots pueden comunicarse desde una sola interfaz.
Un lenguaje común que abre la puerta a fábricas más inteligentes
Hasta hoy, cada robot industrial operaba como un mundo propio. Para los ingenieros, esto implicaba dominar múltiples plataformas y lidiar con integraciones costosas y lentas.
El protocolo SRCI rompe ese modelo.
“Al permitir que robots de distintas marcas hablen el mismo idioma, estamos construyendo un ecosistema más eficiente y adaptable para la industria del mañana”, explica David Navarro Durán, profesor del Departamento de Mecatrónica del Tec.
Este estándar permite que un robot pueda reemplazarse por otro con cambios mínimos. Menos fricción, menos tiempos muertos y más flexibilidad para procesos como ensamble, soldadura, empaque o paletizado.
Talento joven que acelera la innovación industrial
La demo del SRCI nació como un proyecto de graduación, pero escaló rápidamente gracias al apoyo de Siemens y Universal Robots, que facilitaron acceso al protocolo, equipo de prueba y asesoría especializada.
Juan Pablo Castro, egresado de Mecatrónica del Tec, lo resume así: “Estamos demostrando que en México se puede innovar para la industria global. Este estándar hace que la automatización sea más accesible y menos compleja”.
colaboración que podría transformar la manufactura en Latam
El proyecto avanza ahora hacia una fase de documentación técnica para impulsar su adopción y expandir el estándar SRCI a nuevas plataformas, incluidos robots móviles autónomos.
Más que una demo tecnológica, este logro marca un punto de inflexión:
la academia, la industria y el talento emergente trabajando juntos para diseñar la próxima generación de soluciones inteligentes.
En un momento donde la automatización define el futuro productivo, México levanta la mano con una propuesta que promete acelerar la competitividad regional.
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