Cada inicio de año trae consigo una lista de propósitos personales: moverse más, aprender algo nuevo, mejorar hábitos. Sin embargo, en los últimos años uno ha cobrado mayor fuerza: emprender. Ya no se trata de abrir una oficina ni de invertir en un local, sino de convertir un talento personal en una fuente de ingreso real y sostenible. Emprender desde casa se ha vuelto una alternativa concreta para quienes buscan autonomía y propósito.
De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 20.3% de los adultos espera iniciar un negocio cada vez que comienza un nuevo año. No obstante, solo el 3.3% logra consolidarlo como lo imaginó. El reto no es menor, pero existen modelos que reducen barreras de entrada y facilitan el primer paso, como el crafting.
¿Qué es el crafting y por qué es una opción viable?
El crafting integra diseño, creatividad, trabajo manual y tecnología accesible. Se trata de transformar habilidades creativas en productos personalizados con valor comercial. Este modelo permite iniciar un negocio con inversión controlada, desde casa y con alta capacidad de diferenciación.
“Muchos emprendimientos nacen cuando alguien decide compartir con el mundo lo que ya sabe hacer”, señala Yanelly Reyes, directora de Comunidades de Cricut en Latinoamérica. “Empezar no tiene por qué ser costoso ni complejo. A veces basta un espacio en casa, un plotter de corte, un celular y una idea clara para construir algo con valor”.
A diferencia de otros modelos de negocio, el crafting no exige grandes volúmenes iniciales ni infraestructura especializada. La producción bajo pedido y la personalización permiten validar ideas con menor riesgo financiero.
Emprender desde casa con baja inversión
Uno de los principales atractivos del crafting es la posibilidad de comenzar desde casa. Las herramientas tecnológicas actuales, como máquinas de corte inteligentes, software de diseño visual y canales de venta directos, facilitan el proceso de creación y comercialización.
El universo DIY ya no se limita a la decoración personal. Hoy abarca productos funcionales, emocionales y corporativos, con demanda creciente tanto de consumidores finales como de empresas.
Ejemplos de negocios de crafting
El crafting permite explorar múltiples nichos creativos. Algunos ejemplos incluyen:
- Etiquetas personalizadas para packaging, regalos o negocios locales.
- Papelería creativa como planners, agendas, stickers, calendarios y figuras 3D.
- Textiles personalizados con vinil, como camisetas, gorras y tote bags.
- Decoración para eventos como cumpleaños, baby showers, bodas y mesas de dulces.
- Detalles corporativos personalizados, desde kits de bienvenida hasta obsequios de agradecimiento.
Estos productos responden a una tendencia clara hacia la personalización y la compra consciente, donde el valor está en el diseño, la historia y la experiencia.
De la intención a la acción: cinco principios clave
Transformar una idea creativa en un negocio requiere estructura. Yanelly Reyes identifica cinco principios para pasar del entusiasmo a la ejecución.
- Reconoce lo que ya haces bien. Diseñar, dibujar, escribir o combinar colores. El talento no necesita títulos, necesita enfoque.
- Prototipa antes de escalar. Crear muestras y validar interés permite reducir riesgos y ajustar la propuesta antes de crecer.
- Utiliza canales simples y efectivos. Instagram, WhatsApp o TikTok pueden ser más poderosos que una tienda en línea. Mostrar, contar y responder genera cercanía.
- Construye una marca, no solo un catálogo. La historia, los procesos y la forma de trabajar también comunican valor.
- Acepta el riesgo como parte del camino. El 49.4% de quienes detectan oportunidades no emprenden por miedo al fracaso. La diferencia está en atreverse y ejecutar.
Emprender con propósito en un nuevo año
Emprender como propósito no es una moda pasajera. Es una respuesta a un nuevo modelo de trabajo, autonomía y creación de valor. Iniciar un negocio de crafting permite comenzar desde el propio espacio, con ideas claras y a ritmo propio.
Porque todo proyecto que hoy inspira, alguna vez fue solo eso: una intención puesta en marcha.
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